De entrada nomás, vamos a decir que no me gustó. Dejando de lado las polémicas que se generaron, el problema es que luego de ver el primer capítulo la conclusión general es que la serie es malarda, tirando a mediocre. En serio, el primer capítulo se me hizo interminable. Alguno me dirá “dale tiempo, puede mejorar”. Imposible no es. Pero lo veo poco probable. Analicemos el porqué.
1- LOS PROBLEMAS
DE DERECHOS Y LO QUE SE PIERDE: la serie (ambientada, en teoría en la segunda
edad) arranca con una alusión al pasado (acontecimientos sucedidos, si decidiéramos
seguir a Tolkien, en la primera edad) que es necesaria para entender la
historia. El problema es que una historia con una intensidad brutal, se
simplifica de manera demasiado burda: se nos dice que Valinor es ultrajada, y
los elfos deciden embarcarse rumbo a la Tierra Media para enfrentar a Morgoth,
enfrentamiento en el que muere el hermano de Galadriel, Finrod. El problema es
que nada se nos cuenta acerca de en qué consistió el ultraje (el robo de los
silmarils), nada se menciona de como los elfos logran salir de Valinor (la
matanza de Alqüalonde; el cruce del Helcaraxë); se dice que llegan a la Tierra
Media, cuando en realidad llegan a Beleriand. Se muestra una masacre luego de
una batalla, una montaña de despojos de caídos que es una alusión a la Nirnaeth
Arnoediad (la batalla de las lágrimas innumerables). ¿Por qué no se menciona
ninguno de estos sucesos? Por la sencilla razón de que Amazon no compró los
derechos de El Silmarillion, el libro donde se narran todos estos hechos. Solo
tienen los derechos sobre los apéndices de El Señor de los Anillos, donde
Tolkien nombra hechos que no desarrolla y donde hay un montón de vacíos. Bien,
de estas pocas páginas con poco desarrollo que abarcan muchísimos años, se
agarra la serie. Y básicamente llena los vacíos como se le canta. O peor aún,
de la manera que mejor venda.
2- LO GENÉRICO:
¿cómo explicar esto? A ver, las películas de Peter Jackson pueden gustarnos o
no, pero el estilo que logra en ellas es único. En la serie, luego del primer
capítulo, la estética me pareció copiada de Las Crónicas de Narnia (que encima
no me gustan). Las vestimentas, las armaduras, las armas, todo parece salido de
un depósito donde otras producciones almacenaron lo que ya no usaban. Jackson
en su momento se asesoró con los ilustradores clásicos de las ediciones de
Tolkien (que incluso aparecen en las películas como los Nazgul con forma
humana). Lo de esta serie es un copiar y pegar de otras. La sensación final,
con la luminosidad excesiva que inunda la serie, es que las imágenes se parecen
a las ilustraciones de esos folletos que reparten los testigos de jehová.
Los diálogos son
malos. Muy. Ultra estandarizados. Me los podría encontrar en una serie de
médicos, en una película de terror clase B, en cualquier serie de Netflix. Es un problema
de las producciones de estas plataformas: uno tiene la sensación de ver lo
mismo en distintos escenarios. Todo se parece demasiado.
Los actores no
transmiten demasiado. Los elfos son el caso paradigmático: dejando de lado la
discusión sobre elfos negros o elfos afromapuches trans no binarios, el
problema es que estos elfos no transmiten nada de lo que nos transmiten los
elfos de Tolkien. Cuando se juntan a hablar, generan menos entusiasmo que una
convención de radicales en una sociedad de fomento. Un espanto.
3- Y SÍ… EL
PROGRESISMO FALOPA HIZO DE LAS SUYAS: no quería tocar este tema. Pero no queda
otra. El tópico del “girl power”, repetido hasta el hartazgo, se lleva puesto a
uno de los mejores personajes del universo Tolkien: Galadriel. Para “empoderar”
al personaje, paradójicamente lo desempoderaron por completo. Galadriel parece
una elfa más, la rebajn a ser una simple guerrera, media desquiciada. A ver:
Galadriel no solo no tenía necesidad de rosquear a Elrond para que le
consiguiera una reunión con el rey: a Galadriel los reyes le pedían por favor
que los recibiera. Y recibían sus consejos con temor. Además, ¿Cómo van a
presentar a Galadriel como una desequilibrada cuando es uno de los seres que
logró evitar la tentación de quedarse con el anillo único, sin perder nunca el
control?

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