viernes, 5 de agosto de 2022

APUNTES SOBRE OKUPAS (Alerta de Spoiler)

(Escrito en el año 2021 en el momento en que la serie era resubida por Netflix)

Sobre esta serie hay mil cosas dando vueltas por ahí. Pero lo que no deja de sorprenderme es que ha Sido tomada por estandarte por la progresía local, y hasta por la izquierda.
La serie (y esto es una visión personal, por supuesto, no tienen porqué estar de acuerdo) retoma un tópico clásico de la literatura argentina: la oposición civilización-barbarie. La "civilización" estaría representada por aquellos que se mueven en el plano de la ley, de lo legal, y que por ello serían los fuertes. El desalojo que desencadena las acciones, y la posibilidad de desalojo que flota sobre los protagonistas de la historia a lo largo del relato, son la muestra bien palpable de ese poder. La prima de Ricardo representaría esa autoridad legal. Es la que pone los mandamientos al comienzo, y la que tiene en sus manos el futuro de los héroes. Y, lo más importante, Ricardo está representando a esa civilización. Sí, el tipo será un fracasado, un vago, pero pertenece a ese mundo. Un detalle clave.
Del otro lado, la "barbarie": los desalojados, los "amigos" del Pollo, Miguel, y ante todos, el Negro Pablo. Lo que más me llama la atención, es que la progresía local pase olímpicamente por alto, que la "barbarie" en la serie está presentada sin vueltas, sin romanticismo, sin ideal: lo "bárbaro" en Okupas es brutal. Es la visión de un marginal, de un lumpen que tranquilamente podría tener un votante palermitano conservador que lee La Nación mientras se toma un café en un barcito.
Hay un guiño hacia el capítulo 4 hacia el origen de la literatura argentina. Ricardo sale a buscar al Pollo, e invade el espacio de la barbarie. Esto es El Matadero de Echeverría: el unitario invadiendo el espacio del matadero del Alto, lugar federal por excelencia. Casi termina en una violación, que no sucede porque el unitario muere antes. En Okupas, no se llega a eso por intervención del Pollo, con el Negro Pablo como el Juez de Paz del Matadero.



Y hay más: el espacio de la barbarie en El Matadero está ubicado hacia el Sur de la ciudad. En Okupas, ese espacio se corre aún más al Sur, al Dock Sud. Y si queremos seguir en este sentido, cuando los protagonistas deciden ir en busca de drogas, tienen que ir aún más al Sur, a Quilmes. Y es aquí donde el espacio de lo urbano aparece más difuminado (volveremos a esto en breve). Cuánto más al Sur, más "bárbaro". Lo "otro" está en el Sur. Un guiño a Borges, a ese Borges que la progresía que se deleita con Okupas quiere cancelar a toda costa. Una delicia.
Y el Pollo? El Pollo también cae del lado de la barbarie. Pero con una salvedad: la amistad con Ricardo lo acercó a la civilización. El Pollo es el menos bárbaro de los bárbaros: terminó el secundario. Gracias a Ricardo. Y así y todo, donde el espacio de los urbano aparece más difuminado, en el Sur, en Quilmes, el Pollo por un momento se saca la coraza civilizatoria y por un momento conocemos al "verdadero" Pollo, su aspecto más brutal.
También se puede ver a Okupas como una novela de aprendizaje, con Ricardo siendo iniciado por el Pollo a los misterios de un mundo que no es el de él, una especie de Don Segundo Sombra. El otro guía de Ricardo, Miguel, hace cualquier cosa, menos cuidarlo. La novia de Ricardo se lo advierte: Miguel no es el Pollo. Miguel es un "bárbaro" en regla. Si algo le enseña, es la amargura de la traición, un aprendizaje a lo Silvio Astier. Luego de Miguel, Ricardo le plantea a sus compañeros el viaje más allá de las fronteras de la ciudad. No hay nada para ellos en la civilización.
Pero no, ese viaje no sucede, y la cosa termina con la muerte del Chiqui. Un personaje que no estaba en ninguno de los dos mundos. Y por eso muere. El fin es la disolución del grupo. Civilización y barbarie yéndose por caminos separados.
Y es que en la serie el "Okupa" es Ricardo. Su novia (que es del mundo de la barbarie) lo entiende perfectamente y le recuerda a Ricardo que el paso por su mundo es temporal. Que está "okupando" un lugar que no le corresponde. Es muy pesimista Okupas: no hay posibilidad de un cruce.

TANDIL, LA VIOLENCIA INCÓMODA

 

Los hechos policiales, violentos, de los que estremecen, suelen estar el foco de la atención. Si agregamos las historias de bandidaje rural, e incluso actual (Cristian Alarcón robó de lo lindo con la historia del "Frente" Vital), nos encontramos con un motor creativo y argumental inagotable. Películas, novelas, cómics, estudios históricos y sociológicos, etc.
Y sin embargo, siempre me llamó la atención que uno de los hechos policiales más espectaculares (y terribles) de este país haya quedado medio dejado de lado. No digo olvidado porque la primera vez que escuché sobre el mismo fue en la secundaria. Pero sin duda, sorprende que no hay demasiadas cosas escritas. Tampoco hay material fílmico, cuando no tengo dudas de que es uno de los sucesos más "filmables" nuestra historia. Me refiero a la masacre de Tandil de 1872.
Es común cierta reivindicación del accionar de personajes que el imaginario popular recuerda (a veces hasta como héroes). Hay una tendencia a la romantizacion de criminales, entendiendo que su violencia, es la respuesta de los sectores "populares" a la "violencia de los arriba", razonamientos dignos de la revista Sudestada. El mecanismo funciona aceptablemente con casos como el del Gauchito Gil. Cómo no va a funcionar un relato que ubica a Robin Hood en los montes locales?
Pero, que pasa cuando la violencia de los hechos no encaja en el mecanismo narrativo? O peor aún, lo desarma, lo desnuda. Lo que sucede es que solemos hacernos olímpicamente los boludos con aquello que incomoda y empezamos a olvidarlo. Esta es mi teoría, de la que no tengo certezas pero tampoco dudas, de porqué la masacre de Tandil junta polvo en los archivos.


Qué pasó en Tandil en 1872? A grandes rasgos: un grupo de gauchos, al parecer, influidos por una especie de curandero con aura mística, Gerónimo Solané, el "Tata Dios", deciden que los extranjeros que habitaban la ciudad son los culpables de sus males, y desatan una cacería humana que desemboca en una masacre. Todo esto condimentado con un discurso profético, magia, superstición y una situación social compleja. La cosa termina con la intervención de fuerzas nacionales.
Porqué incomoda? Porque es violencia popular, con religiosidad "popular", como respuesta a un nuevo orden que capas de la población percibían como injusto. Momento, no son estos los condimentos que han servido para romantizar estos hechos? Sí. Pero lo de Tandil tiene una cuestión muy distinta. Algo inquietante: no les suena eso de sectores populares influenciados por un líder carismático que encuentran un culpable a sus desgracias en un otro, y vuelcan todo su violencia hacia ese otro? Oh sí. La pucha que hay analogías que son incómodas.
Hace años empecé a escribir una novela basada en estos hechos. El protagonista sería uno de los gauchos de Solané. Escribí dos páginas y la dejé. A veces la retomo. No avancé demasiado. Me sucede de encariñarme con la figura del Vasco Chapar, y saber que tengo que matarlo de forma brutal a él y a su familia, me hace dudar. Veremos si me decido de una vez por todas al crimen literario.

APUNTES SOBRE LA SERIE RINGS OF POWER

  De entrada nomás, vamos a decir que no me gustó. Dejando de lado las polémicas que se generaron, el problema es que luego de ver el primer...