(Escrito en el año 2021 en el momento en que la serie era resubida por Netflix)
Sobre esta serie hay mil cosas dando vueltas por ahí. Pero lo que no deja de sorprenderme es que ha Sido tomada por estandarte por la progresía local, y hasta por la izquierda.
La serie (y esto es una visión personal, por supuesto, no tienen porqué estar de acuerdo) retoma un tópico clásico de la literatura argentina: la oposición civilización-barbarie. La "civilización" estaría representada por aquellos que se mueven en el plano de la ley, de lo legal, y que por ello serían los fuertes. El desalojo que desencadena las acciones, y la posibilidad de desalojo que flota sobre los protagonistas de la historia a lo largo del relato, son la muestra bien palpable de ese poder. La prima de Ricardo representaría esa autoridad legal. Es la que pone los mandamientos al comienzo, y la que tiene en sus manos el futuro de los héroes. Y, lo más importante, Ricardo está representando a esa civilización. Sí, el tipo será un fracasado, un vago, pero pertenece a ese mundo. Un detalle clave.
Del otro lado, la "barbarie": los desalojados, los "amigos" del Pollo, Miguel, y ante todos, el Negro Pablo. Lo que más me llama la atención, es que la progresía local pase olímpicamente por alto, que la "barbarie" en la serie está presentada sin vueltas, sin romanticismo, sin ideal: lo "bárbaro" en Okupas es brutal. Es la visión de un marginal, de un lumpen que tranquilamente podría tener un votante palermitano conservador que lee La Nación mientras se toma un café en un barcito.
Hay un guiño hacia el capítulo 4 hacia el origen de la literatura argentina. Ricardo sale a buscar al Pollo, e invade el espacio de la barbarie. Esto es El Matadero de Echeverría: el unitario invadiendo el espacio del matadero del Alto, lugar federal por excelencia. Casi termina en una violación, que no sucede porque el unitario muere antes. En Okupas, no se llega a eso por intervención del Pollo, con el Negro Pablo como el Juez de Paz del Matadero.
Y hay más: el espacio de la barbarie en El Matadero está ubicado hacia el Sur de la ciudad. En Okupas, ese espacio se corre aún más al Sur, al Dock Sud. Y si queremos seguir en este sentido, cuando los protagonistas deciden ir en busca de drogas, tienen que ir aún más al Sur, a Quilmes. Y es aquí donde el espacio de lo urbano aparece más difuminado (volveremos a esto en breve). Cuánto más al Sur, más "bárbaro". Lo "otro" está en el Sur. Un guiño a Borges, a ese Borges que la progresía que se deleita con Okupas quiere cancelar a toda costa. Una delicia.
Y el Pollo? El Pollo también cae del lado de la barbarie. Pero con una salvedad: la amistad con Ricardo lo acercó a la civilización. El Pollo es el menos bárbaro de los bárbaros: terminó el secundario. Gracias a Ricardo. Y así y todo, donde el espacio de los urbano aparece más difuminado, en el Sur, en Quilmes, el Pollo por un momento se saca la coraza civilizatoria y por un momento conocemos al "verdadero" Pollo, su aspecto más brutal.
También se puede ver a Okupas como una novela de aprendizaje, con Ricardo siendo iniciado por el Pollo a los misterios de un mundo que no es el de él, una especie de Don Segundo Sombra. El otro guía de Ricardo, Miguel, hace cualquier cosa, menos cuidarlo. La novia de Ricardo se lo advierte: Miguel no es el Pollo. Miguel es un "bárbaro" en regla. Si algo le enseña, es la amargura de la traición, un aprendizaje a lo Silvio Astier. Luego de Miguel, Ricardo le plantea a sus compañeros el viaje más allá de las fronteras de la ciudad. No hay nada para ellos en la civilización.
Pero no, ese viaje no sucede, y la cosa termina con la muerte del Chiqui. Un personaje que no estaba en ninguno de los dos mundos. Y por eso muere. El fin es la disolución del grupo. Civilización y barbarie yéndose por caminos separados.
Y es que en la serie el "Okupa" es Ricardo. Su novia (que es del mundo de la barbarie) lo entiende perfectamente y le recuerda a Ricardo que el paso por su mundo es temporal. Que está "okupando" un lugar que no le corresponde. Es muy pesimista Okupas: no hay posibilidad de un cruce.

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