Los hechos policiales, violentos, de los que estremecen, suelen estar el foco de la atención. Si agregamos las historias de bandidaje rural, e incluso actual (Cristian Alarcón robó de lo lindo con la historia del "Frente" Vital), nos encontramos con un motor creativo y argumental inagotable. Películas, novelas, cómics, estudios históricos y sociológicos, etc.
Y sin embargo, siempre me llamó la atención que uno de los hechos policiales más espectaculares (y terribles) de este país haya quedado medio dejado de lado. No digo olvidado porque la primera vez que escuché sobre el mismo fue en la secundaria. Pero sin duda, sorprende que no hay demasiadas cosas escritas. Tampoco hay material fílmico, cuando no tengo dudas de que es uno de los sucesos más "filmables" nuestra historia. Me refiero a la masacre de Tandil de 1872.
Es común cierta reivindicación del accionar de personajes que el imaginario popular recuerda (a veces hasta como héroes). Hay una tendencia a la romantizacion de criminales, entendiendo que su violencia, es la respuesta de los sectores "populares" a la "violencia de los arriba", razonamientos dignos de la revista Sudestada. El mecanismo funciona aceptablemente con casos como el del Gauchito Gil. Cómo no va a funcionar un relato que ubica a Robin Hood en los montes locales?
Pero, que pasa cuando la violencia de los hechos no encaja en el mecanismo narrativo? O peor aún, lo desarma, lo desnuda. Lo que sucede es que solemos hacernos olímpicamente los boludos con aquello que incomoda y empezamos a olvidarlo. Esta es mi teoría, de la que no tengo certezas pero tampoco dudas, de porqué la masacre de Tandil junta polvo en los archivos.
Qué pasó en Tandil en 1872? A grandes rasgos: un grupo de gauchos, al parecer, influidos por una especie de curandero con aura mística, Gerónimo Solané, el "Tata Dios", deciden que los extranjeros que habitaban la ciudad son los culpables de sus males, y desatan una cacería humana que desemboca en una masacre. Todo esto condimentado con un discurso profético, magia, superstición y una situación social compleja. La cosa termina con la intervención de fuerzas nacionales.
Porqué incomoda? Porque es violencia popular, con religiosidad "popular", como respuesta a un nuevo orden que capas de la población percibían como injusto. Momento, no son estos los condimentos que han servido para romantizar estos hechos? Sí. Pero lo de Tandil tiene una cuestión muy distinta. Algo inquietante: no les suena eso de sectores populares influenciados por un líder carismático que encuentran un culpable a sus desgracias en un otro, y vuelcan todo su violencia hacia ese otro? Oh sí. La pucha que hay analogías que son incómodas.
Hace años empecé a escribir una novela basada en estos hechos. El protagonista sería uno de los gauchos de Solané. Escribí dos páginas y la dejé. A veces la retomo. No avancé demasiado. Me sucede de encariñarme con la figura del Vasco Chapar, y saber que tengo que matarlo de forma brutal a él y a su familia, me hace dudar. Veremos si me decido de una vez por todas al crimen literario.

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